
Todos unificados en la tarea de Enriquecer la educación, Abarcando cada condición.
Corte Suprema, acoge recurso de protección en contra de establecimiento educacional, por aplicar medida desproporcionada, en contra de estudiante con necesidades educativas especiales.
Seguramente has visto alguna de estas series: The good doctor,Atypical, Woo, una abogada extraordinaria. Pues bien, todas ellas tienen algo en común, sus protagonistas tienen un trastorno del espectro autista (TEA). Con ellas, quizás, logramos acercarnos tímidamente a los patrones de conducta, que acompañan dicho trastorno. Sin embargo, allá afuera, lejos de las luces, guiones y plataformas de streaming, la realidad sigue siendo hostil y llena de vicisitudes
Por ejemplo, “Woo, una abogada extraordinaria”, es una chica con un coeficiente intelectual alto. Sobresaliente. Fue la mejor de su clase en primaria y luego en la Universidad. Pues bien, esa, es sólo una experiencia. ¿Qué ocurre afuera, con aquellos que viven con TEA, pero no necesariamente, son los protagonistas de una novela o una serie de televisión?
Pensemos en aquellas madres, que no han podido mirarse a los ojos y conectar con sus hijos. Hasta que de pronto, un día, aparentemente normal, mientras toman desayuno, por primera vez, se miran, y se unen a través de la mirada. Padres, que durante años, no logran interactuar con sus hijos. Sin embargo, un día cualquiera, al despedirse, uno de ellos, escucha un “Chao, papá”. Son experiencias que para el común de las personas, podrían resultar cotidianas y carentes de novedad. Para ellos, un regalo.
Las personas con autismo, perciben el mundo de forma diferente. Ven detalles que otros no ven. Tienen dificultades para procesar los diferentes estímulos. Por eso, los lugares, personas o rutinas nuevas, representan un desafío. Sostener la mirada con otro, puede resultar amenazante; por eso evitan el contacto visual.
Si la interacción es complicada en entornos superficiales, casuales, más aún lo será, en un establecimiento educacional, en donde la permanencia es alta.
El desafío es grande. La integración e inclusión, es una obligación, que deben cumplir todas las comunidades educativas. Sin embargo, no basta con desplegar marcos normativos específicos o contratar profesionales del área que resuelvan estas necesidades. Es indispensable concientizar a todos sus integrantes. No sólo radicando las campañas preventivas con el grupo curso, sino, con apoderados y todos los estamentos de un establecimiento.
Por ejemplo, al momento de activar sus protocolos y aplicar alguna medida disciplinaria, en contra de un estudiante - que es diferente a sus pares - se deben ponderar, las particularidades de cada niño, niña o adolescente.
En ese sentido, el despliegue en las comunidades educativas, debe ser adaptado y de alguna forma entregar la igualdad que por derecho les corresponde. Disminuyendo las barreras de aprendizaje, participación, inclusión y socialización.
Hace unos días, un apoderado, interpuso una acción de protección, en contra de un establecimiento, por la expulsión de su hijo, ante un episodio de agresión hacia un profesor. La Corte de Apelaciones de Arica indicó lo siguiente: significa una sanción desproporcional, en que si bien como establecimiento educacional, tienen el deber de mantener y velar por la sana convivencia escolar, ello no puede sostenerse en base al sacrificio de los derechos de un miembro de la comunidad escolar del que se tiene conocimiento de sus especiales requerimientos.
Agrega además, que el menor afectado “debe lidiar a nivel personal con una problemática de salud compleja, proceso del que el establecimiento educacional no puede sustraerse decretando su expulsión, afectando su desarrollo psíquico, y consecuentemente su integridad, teniendo así un trato desigual respecto de otras personas con similares necesidades educativas, toda vez que precisamente el establecimiento cuenta con el Proyecto de Integración Educacional para alumnos con necesidades educativas especiales”. (Corte de Apelaciones de Arica- Rol N° 3027-2022).
La Corte de Apelaciones resolvió, lo que ya a estas alturas, no debiese ser discusión. Los establecimientos, deben realizar una adecuada ponderación de cada una de las problemáticas que presente el estudiante per se. Esto es, realizar una mínima diferencia para generar la igualdad de forma.
Por ello, resulta de gran trascendencia, la publicación de la Ley de Autismo, que busca resguardar la inclusión, la atención integral y la protección de los derechos de las personas con TEA, en el ámbito de la salud, el social, y educacional.
En efecto, quedan ciertas interrogantes: ¿Cuál será el presupuesto que el estado defina para la materia? ¿Cuáles serán las medidas específicas a implementar ? ¿Será suficiente para lograr emparejar la cancha y aplacar el ya ampliamente manipulado concepto de “desigualdad”?.
Finalmente, quiénes viven con TEA, no pueden cambiarlo, pero las comunidades educativas, y la sociedad en sus diversas áreas, sí pueden modificar la forma en que se relacionan con personas neuro-diversas, la forma en que los integran y cómo enseñan a niños y niñas, que mañana serán adultos, a abrazar nuestras diferencias.
